El dominio de cifrado hace referencia al domino que se compone de un objetivo de control que son los controles criptográficos. Este objetivo se compone de dos controles: la política de uso de los controles criptográficos y la gestión de claves.
Con respecto a la política de uso de controles criptográficos estableceremos quiénes son los encargados de hacer uso o vigilar esos controladores criptográficos para garantizar que la información esté segura.
Sin embargo, con respecto a la gestión de claves, decidiremos qué formato tendrán que tener las claves y contraseñas que tendrán los empleados para acceder a su usuario dentro de la empresa. Así pues, podemos establecer que las contraseñas posean un mínimo de 8 caracteres, conteniendo letras, números, símbolos, mayúsculas y minúsculas, y que además de estas medidas, cada cierto tiempo la contraseña deberá ser cambiada para aumentar su nivel de seguridad. En caso contrario, la contraseña quedará bloqueada.